Las librerías de Tandil se declararon en alerta por la posible derogación de la Ley del Libro

Las librerías independientes y de barrio de Tandil se declararon en estado de alerta la semana pasada, tras conocerse la intención del gobierno nacional de derogar la Ley 25.542, conocida como Ley de Defensa de la Actividad Librera. A través de un documento conjunto, cuatro locales de la ciudad expresaron su rechazo a una eventual eliminación del precio único del libro, una norma que, según remarcaron, no le genera ningún costo al Estado pero resulta clave para la supervivencia de los comercios culturales.

La normativa vigente fija que cada título tenga el mismo precio de venta al público sin importar dónde se lo compre, ya sea en una gran cadena, un supermercado o un comercio de barrio, y sin distinción entre Tandil, Buenos Aires o cualquier otro punto del país. Los libreros tandilenses, entre ellos Alfa Librería, La Bullanga Libros y Discos, La Casa Azul Libros y El Gato Neftalí, sostienen que esta regla es lo único que frena a las grandes corporaciones y plataformas de comercio electrónico a la hora de aplicar precios predatorios que las pymes del sector no pueden igualar.

En el escrito difundido, los comerciantes plantearon varios ejes de preocupación. Por un lado, advirtieron que la liberación de precios permitiría a las grandes superficies vender con pérdida o aplicar descuentos insostenibles para un comercio chico, lo que derivaría no en mayor competencia sino en el cierre de librerías en todo el país. Por otro, señalaron el riesgo para la llamada bibliodiversidad: si la rentabilidad pasa a ser el único criterio, temen que los puntos de venta terminen concentrados en los best-sellers, dejando afuera al ensayo, la poesía y a las voces literarias emergentes.

También apuntaron al impacto sobre las editoriales independientes, que dependen de la red de librerías de todo el país para hacer llegar sus títulos a los lectores, y que fueron la puerta de entrada de autoras hoy reconocidas internacionalmente como Ariana Harwicz, Selva Almada o Gabriela Cabezón Cámara.

Más allá del aspecto comercial, los firmantes remarcaron que sus locales funcionan como espacios de encuentro barrial: allí se dictan talleres, se organizan presentaciones de libros y se ofrece recomendación personalizada, algo que consideran imposible de reemplazar con una lógica de mercado puramente concentrada.

Bajo la consigna «El libro se defiende. La cultura no se concentra», los cuatro espacios firmantes ratificaron su rechazo categórico a la derogación de la Ley 25.542 y llamaron a la comunidad de Tandil a tomar conciencia sobre lo que está en juego: la pluralidad cultural, el trabajo de miles de personas vinculadas al sector editorial y la identidad de los comercios locales.

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