No se puede hacer más lento: Plan de Desarrollo Territorial, loteos clandestinos, y el Ejecutivo municipal criticado por todos lados

La ciudadanía, los profesionales, Rogelio Iparraguirre, Alternativa Tandil y ahora también La Libertad Avanza vienen señalando que el accionar del Municipio es lento, llega tarde y se queda en grandes anuncios que luego no se traducen en acciones concretas.

Tandil viene de vivir semanas de anuncios y titulares: la reapertura del debate por el Plan de Desarrollo Territorial, la remoción de un portón que cortaba una calle pública desde hacía dos años y una seguidilla de gestiones presentadas con fotos y comunicados. El problema aparece cuando se mira con un poco más de detenimiento: buena parte de esos anuncios se agotan en el anuncio mismo.

El PDT: se abrió el debate, pero se cerró la conversación

En mayo, el Departamento Ejecutivo convocó formalmente a los colegios profesionales de Arquitectos, Ingenieros, Técnicos y Agrimensores para arrancar el proceso de actualización del Plan de Desarrollo Territorial, la norma que ordena el crecimiento urbano de la ciudad desde 2005 y que en 2027 va a cumplir dos décadas. Fue una foto con el intendente Miguel Lunghi, el coordinador Mario Civalleri y los referentes técnicos, con la promesa de que en instancias posteriores el debate se iba a abrir a los bloques políticos y a otros actores de la comunidad.

Esa ampliación, sin embargo, no se tradujo en nuevos encuentros conjuntos. Después de aquella primera reunión, no volvió a convocarse a los colegios profesionales a una mesa común para seguir discutiendo el futuro del PDT. Lo que sí hubo, semanas después, fue una serie de consultas individuales que los propios medios locales le hicieron a cada entidad por separado, ante el silencio de una convocatoria formal que no se repitió.

El propio armado inicial ya había generado ruido: los bloques opositores de Fuerza Patria, La Libertad Avanza y Alternativa Tandil denunciaron que ni siquiera fueron invitados al lanzamiento del debate, pese a que la Comisión de Gestión Territorial —el organismo creado por el propio PDT para el seguimiento de la norma— prevé por estatuto la representación de todos los espacios del Concejo Deliberante. Meses más tarde, la discusión sobre cómo y hacia dónde debe crecer la ciudad sigue latente en el discurso público, pero sin una mesa de trabajo activa que la sostenga. Como diría René Lavand: no se puede hacer más lento.

El portón de calle Israel: dos años de denuncias para una demolición

El otro capítulo es el del loteo irregular de calle Israel, en su cruce con Lanza del Vasto. Un portón corredizo y un muro cortaban desde hacía tiempo la continuidad de una calle de dominio público, una situación denunciada desde hace dos años sin que el Municipio avanzara con una solución definitiva.

Recién este mes, después de que un relevamiento de Catastro confirmara que el sector forma parte íntegramente del dominio público y de que venciera una intimación de 48 horas a los responsables, el Ejecutivo ejecutó la remoción con un operativo que incluyó a las secretarías de Obras Públicas, Servicios Urbanos, Legal y Técnica y Protección Ciudadana, además de la Policía bonaerense y un escribano para labrar el acta correspondiente.

Durante el procedimiento apareció, además, otro problema: una presunta conexión clandestina a la red de agua, que ahora se suma a las actuaciones administrativas en curso. El expediente del loteo, de hecho, está lejos de cerrarse: el Juzgado de Faltas N° 2 sigue adelante con otro trámite independiente que incluye la orden de demolición y reubicación de cuatro viviendas construidas en infracción a la normativa vigente, en un terreno que tiene, además, seis cotitulares.

El propio secretario Legal y Técnico, Juan Macía Cantarelli, había reconocido en una entrevista previa que la estructura contravenía el PDT, el Código Civil y otras normas urbanísticas, y había cuestionado a los profesionales que participaron del desarrollo por no haber advertido las limitaciones que impone la normativa local. La pregunta que queda picando es por qué una infracción tan evidente, sobre una calle pública, necesitó dos años y una denuncia sostenida para resolverse.

La gestión de la foto

Entre uno y otro caso aparece un patrón que excede lo puntual: el de una gestión que suele mostrarse fuerte en el anuncio y en la imagen, pero que después no siempre sostiene el seguimiento. Se abre un debate y se corta ahí. Se denuncia una irregularidad y pasan años hasta que se actúa. Se vende una obra o una medida con fotos y comunicados que, más adelante, no siempre terminan de ejecutarse en los tiempos ni en la forma prometida.

Ninguno de estos casos, tomado en soledad, alcanza para hablar de una crisis de gestión. Pero la acumulación de anuncios que no tienen continuidad, de denuncias que tardan en resolverse y de procesos participativos que se agotan en la primera reunión, empieza a dibujar el perfil de un Municipio que, como dice el dicho, hace tiempo que duerme en sus laureles.

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