Nuevo Parque Industrial: el debate ya no es si Tandil necesita crecer, sino cómo y con qué reglas

La discusión por el nuevo parque industrial privado dejó de ser un simple expediente urbanístico para convertirse en uno de los debates estratégicos más importantes de los últimos años en Tandil. Mientras los desarrolladores reclaman que el Concejo Deliberante trate un proyecto que aseguran permanece “cajoneado” desde hace más de un año, el Ejecutivo municipal sostiene que la iniciativa aún carece de estudios técnicos indispensables para habilitar un cambio de uso del suelo. En el medio aparecen dos modelos de ciudad: uno que prioriza acelerar inversiones privadas para ampliar la oferta de suelo industrial y otro que sostiene que el crecimiento debe respetar los criterios de planificación territorial establecidos por el Plan de Desarrollo Territorial (PDT).

La controversia gira en torno a una propuesta impulsada por inversores privados para desarrollar un nuevo parque industrial y logístico en terrenos linderos al actual Área Parque Industrial. El emprendimiento contempla la urbanización de unas 80 hectáreas con más de 180 parcelas industriales, infraestructura logística y servicios complementarios, con el argumento de que el actual parque se encuentra prácticamente sin disponibilidad para nuevas radicaciones.

La demanda empresarial: más suelo para producir

Quienes impulsan el proyecto sostienen que Tandil enfrenta un cuello de botella. La ciudad logró consolidar un perfil productivo diversificado —metalurgia, software, alimentos, biotecnología y servicios industriales—, pero la disponibilidad de suelo apto para nuevas empresas se redujo considerablemente.

Desde esa mirada, ampliar el área industrial no representa únicamente una oportunidad inmobiliaria sino una condición necesaria para atraer inversiones, generar empleo y evitar que emprendimientos productivos migren hacia otros distritos con mayor oferta de tierras. Los desarrolladores remarcan además que la inversión sería íntegramente privada y que el proyecto cuenta con antecedentes técnicos elaborados durante los últimos años.

Ese planteo fue reforzado durante la exposición realizada ante el Concejo Deliberante, donde el equipo técnico que diseñó la iniciativa defendió la necesidad de modificar el uso del suelo para permitir la radicación industrial en el predio proyectado.

La posición del Municipio: no alcanza con la inversión

El Ejecutivo municipal, sin embargo, plantea un problema diferente. La discusión no pasa por estar a favor o en contra de un nuevo parque industrial, sino por las condiciones bajo las cuales podría autorizarse.

Funcionarios del área de Obras Públicas sostienen que una modificación de zonificación requiere estudios hidráulicos, hidrológicos, de movilidad, impacto vial, tratamiento de efluentes y una definición precisa sobre las industrias que eventualmente podrían instalarse allí. Sin esa información, argumentan, el Municipio no cuenta con fundamentos técnicos suficientes para apartarse del Plan de Desarrollo Territorial.

Desde esa perspectiva, el cambio de uso del suelo no constituye un mero trámite administrativo sino una decisión urbanística con efectos permanentes sobre el crecimiento de la ciudad.

El riesgo de una falsa dicotomía

El debate, sin embargo, parece haber quedado atrapado entre dos posiciones que presentan el conflicto como una elección excluyente: aprobar rápidamente el proyecto o bloquear cualquier expansión industrial.

En realidad, ambas partes coinciden en un punto central: Tandil necesita más suelo productivo. La diferencia aparece en el procedimiento.

Los empresarios sostienen que la demora administrativa termina desalojando inversiones y oportunidades laborales. El Municipio responde que habilitar excepciones sin respaldo técnico puede comprometer el desarrollo urbano durante las próximas décadas.

En ese escenario, el Concejo Deliberante quedó ubicado en el centro de la discusión política. Mientras los impulsores reclaman que los expedientes comiencen finalmente a tratarse, el oficialismo insiste en que todavía faltan elementos técnicos para avanzar.

Una discusión que excede este proyecto

El caso vuelve a poner sobre la mesa una tensión que Tandil arrastra desde hace años: cómo compatibilizar la preservación de la planificación urbana con la necesidad de sostener el crecimiento económico.

La ciudad consolidó durante las últimas décadas un perfil industrial y tecnológico que demanda nuevos espacios para radicación empresaria. Al mismo tiempo, el propio crecimiento urbano obligó a reforzar los criterios de ordenamiento territorial para evitar conflictos ambientales, logísticos y de convivencia entre actividades productivas y residenciales.

En definitiva, el verdadero desafío ya no parece ser decidir si Tandil necesita un nuevo parque industrial —sobre ese punto existe un consenso bastante amplio—, sino establecer bajo qué condiciones debe desarrollarse. La resolución del expediente terminará marcando algo más profundo que el destino de un emprendimiento privado: servirá para definir hasta dónde la ciudad está dispuesta a flexibilizar su planificación para acelerar inversiones y cuál será el equilibrio entre desarrollo económico y ordenamiento territorial en los próximos años.

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