La tradicional librería El Atril anunció el cierre definitivo de su histórico local ubicado en la calle Rodríguez al 800, en pleno centro de Tandil, empujada por una brutal caída en las ventas y el aumento de los costos fijos que volvieron insostenible la actividad tras más de dos décadas de permanencia ininterrumpida. La triste noticia, que se vive con mucha nostalgia entre los lectores de la ciudad, se traduce en el despido de cinco trabajadores y expone de forma directa el impacto de la crisis económica en el comercio minorista no esencial.
El enorme cartel rojo con letras negras que cuelga en el frente no deja lugar a dudas: «Nos vamos. Liquidación por cierre definitivo». Adentro, el panorama mezcla la oportunidad con la tristeza. Cientos de vecinos se acercaron en las últimas horas para aprovechar los descuentos de entre el 30% y el 60% en los títulos que quedan en las estanterías, ya que la firma decidió rematar todo el stock antes de entregar el inmueble.
Un desplome que no encontró piso
Desde la gerencia del local explicaron que la actividad comercial venía en picada desde 2025, pero los primeros meses de 2026 terminaron de armar un «combo letal». Las fechas que históricamente salvan el año para el sector del libro —como las fiestas de Navidad y Reyes, o el inicio del ciclo lectivo escolar— esta vez no aportaron el oxígeno necesario.
Los encargados relataron que los empleados pasaban horas en el salón sin registrar un solo cliente, a pesar de los esfuerzos por renovar las vidrieras y lanzar promociones. La cadena, que en su época de mayor esplendor llegó a contar con diez sucursales en distintos puntos del país, hoy se achicó a solo cuatro locales debido a cierres similares en otras ciudades.
El reflejo de la crisis en los números de CAME
El cierre de El Atril no es un hecho aislado, sino la cara visible de un fenómeno macroeconómico que viene golpeando duro al bolsillo. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pymes acumularon una retracción del 3,1% en los primeros cinco meses de 2026.
El análisis de la realidad comercial actual muestra un cambio muy marcado en la forma en que los argentinos gastan su plata:
-Refugio en lo esencial: los únicos rubros que mostraron números positivos en los últimos meses fueron Farmacia (+8,2%) y Alimentos y bebidas (+0,2%).
-Derrumbe en lo postergable: las mayores caídas se registraron en los sectores de Bazar y decoración (-8,9%) y Textil e indumentaria (-5,2%), confirmando que las familias usan sus ingresos casi exclusivamente para cubrir la canasta básica.
-El costo operativo: con las actualizaciones tarifarias de la luz y el gas y el aumento de los alquileres, los márgenes de ganancia de los locales con atención al público quedaron totalmente comprimidos.
Celulares, pantallas y el adiós a la ciudad
Al buscar explicaciones sobre el comportamiento del consumidor, desde la librería también apuntaron a un factor cultural y tecnológico que va más allá de la billetera: el uso del tiempo libre. Si bien aseguran que el lector de papel sigue siendo fiel y que hay una renovación generacional que valora el libro impreso, la competencia real hoy pasa por las pantallas. La gente pasa gran parte de su ocio metida en las redes sociales en momentos donde antes abría un libro, como los viajes o los ratos de espera.
Antes de despedirse, los responsables de la firma quisieron destacar la buena predisposición y «empatía» del dueño del local céntrico, quien entendió la situación económica y acompañó el proceso sin generar mayores trabas. De esta manera, El Atril se despide de la comunidad serrana con la esperanza de que las condiciones generales del país mejoren para que, en algún momento, el rincón literario de la calle Rodríguez pueda volver a encender sus luces.




