El Servicio de Infectología y Epidemiología del Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) encendió las alarmas en Tandil al difundir un informe que revela la presencia sostenida del hantavirus en el distrito. Según el relevamiento oficial, entre los años 2015 y 2026 se analizaron 83 casos sospechosos en la ciudad, de los cuales 14 fueron confirmados por laboratorio y, lamentablemente, cinco de ellos terminaron con el fallecimiento de los pacientes. Ante este panorama, las autoridades sanitarias locales insistieron en la importancia de extremar los cuidados en el hogar y en los ámbitos laborales, además de promover la consulta médica inmediata ante la aparición de los primeros síntomas.
El perfil epidemiológico trazado por el SISP indica que los diagnósticos positivos correspondieron en su totalidad a hombres de entre 30 y 52 años. La constante en casi todos los afectados está ligada a entornos rurales o periurbanos y a la realización de actividades consideradas de alto riesgo, tales como las tareas agropecuarias, la explotación forestal y el transporte de carga. Los antecedentes de exposición ambiental demuestran que los contagios se originan principalmente en espacios donde prolifera el roedor silvestre conocido como «colilargo», el principal reservorio del virus, detectándose focos de peligro en galpones, depósitos, pastizales densos y sectores con acumulación de residuos o leña.
El hantavirus es una zoonosis viral grave que se transmite al ser humano principalmente por la inhalación de partículas microscópicas contaminadas con la saliva, las heces o la orina de los roedores infectados. La jefa del servicio de Infectología del SISP, Florencia Bruggesser, recordó que Tandil se encuentra catalogada como una zona de riesgo dentro de la Región Sanitaria VIII debido a sus características geográficas de áreas serranas y forestadas. La especialista remarcó que la enfermedad suele manifestarse inicialmente como un cuadro febril inespecífico, acompañado por dolores musculares, dolor de cabeza y trastornos digestivos, pero advirtió que puede evolucionar rápidamente hacia el llamado síndrome cardiopulmonar por hantavirus, un cuadro respiratorio de extrema gravedad.
Para reducir al mínimo el riesgo de exposición, el SISP difundió una serie de pautas de higiene esenciales dirigidas a toda la comunidad. Los profesionales recomiendan ventilar durante al menos treinta minutos cualquier ambiente que haya permanecido cerrado antes de ingresar a limpiar, evitar estrictamente el barrido en seco para no levantar polvo que pueda contener el virus, y desinfectar siempre con agua y lavandina diluida. Asimismo, aconsejan el uso de barbijos N95 para tareas rurales en galpones, mantener los patios cortos y desmalezados, y almacenar la basura y los alimentos en recipientes herméticos para evitar atraer a los roedores, recordando que la detección a tiempo y la consulta temprana salvan vidas.




