A pesar de haber conseguido victorias políticas y judiciales (como la reforma de la Ley de Glaciares y el fallo favorable por YPF en Estados Unidos), la administración de Javier Milei atraviesa un mes interminable. El «dominio de la agenda» parece habérsele escapado de las manos al oficialismo, quedando atrapado en un laberinto de causas que tienen como protagonista central al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El factor Adorni: ¿blindaje o salvavidas de plomo?
En la Casa Rosada el cierre de filas es total: «Adorni está firme y va a seguir siendo la cara del Gobierno», repiten en las distintas tribus libertarias. Sin embargo, la estrategia de «aguantar» se complica cada día más. El juez federal Ariel Lijo ya levantó el secreto bancario y fiscal sobre el funcionario y su esposa, Bettina Angeletti, en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
A esto se sumó la aparición mediática de su escribana, Adriana Nechevenko, quien intentó aclarar la compra de los departamentos en Parque Chacabuco y la casa en el country Indio Cuá, pero terminó «haciendo olas» y reavivando el tema que el Gobierno ya quería sepultar. Mientras tanto, Milei salió a bancarlo fuerte, definiéndolo como un «maravilloso jefe de Gabinete» y minimizando el escándalo de los créditos.
La polémica de los créditos: «¿Haber tomado ese crédito mató gente?»
El Presidente volvió a utilizar su estilo más combativo para defender a los 22 funcionarios y legisladores oficialistas que accedieron a créditos hipotecarios del Banco Nación con tasas del 4,5% y plazos de 30 años. Ante la denuncia de que muchos de ellos no tendrían la capacidad patrimonial para semejantes montos, Milei respondió con una pregunta desafiante y cargó contra la prensa, afirmando que el 95% de los periodistas son «delincuentes».
La causa por estos créditos ya está en manos del juez Daniel Rafecas tras las denuncias de la oposición. Para el Gobierno, se trata de una «operación» mediática que se va a diluir sola, pero lo cierto es que la espuma no baja.
Un «Triángulo de Hierro» en tensión
Puertas adentro, la figura de Adorni es clave: hoy funciona como el pegamento entre Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, un equilibrio necesario en un Gabinete donde los roces con los Menem (Martín y «Lule») son constantes. Sin embargo, su ausencia en el palco del Congreso durante el debate de Glaciares alimentó rumores de un posible desgaste que desde el entorno de «El Jefe» se encargaron de desmentir categóricamente.
Con una gestión que muchos ven «estancada» por la sobrecarga laboral y el desgaste mediático, el Gobierno apuesta a que la celeridad de la Justicia le dé la razón. Por ahora, el plan es resistir y esperar a que el tema se gaste. Como dicen en los pasillos de Balcarce 50: «Hay momentos en los que hay que aguantar y otros en los que toca repartir». El problema es que, por ahora, el oficialismo solo está recibiendo golpes.
Fuente: Infobae



