El fin del Salario Social afecta a 950 trabajadores tandilenses de la economía popular

Organizaciones sociales, sindicales y trabajadores de la economía popular nucleados en la UTEP Tandil se concentraron en la Plaza Independencia para denunciar el «desmantelamiento» del Salario Social Complementario. Según advirtieron los referentes, la eliminación de este programa por parte del Gobierno nacional (reemplazado por el plan «Volver al Trabajo») impacta de manera directa en 950 trabajadores locales que se desempeñan en cooperativas de construcción, reciclado, comedores y espacios de contención sociocomunitaria.

El golpe al bolsillo y a la red barrial
Hasta este mes, los trabajadores percibieron un ingreso de 78 mil pesos, un monto que ya venía golpeado por el congelamiento y el desacople respecto al Salario Mínimo, Vital y Móvil. Valeska Galaz, referente del MTE Tandil, fue tajante al explicar que esos ingresos no son un «plan», sino un piso de dignidad para quienes inventan su propio trabajo todos los días en zonas donde el empleo formal no llega.

La preocupación central radica en el efecto dominó que este recorte genera en los barrios. La red comunitaria que sostiene merenderos, cuadrillas de limpieza de espacios públicos y dispositivos de acompañamiento para personas con consumos problemáticos (SEDRONAR) quedó al borde del colapso. «Si los comedores se quedan sin esos ingresos y somos cada vez menos compañeras conteniendo, ¿qué va a pasar en los barrios?», se preguntó Galaz durante la conferencia pública.

Un reclamo directo al Palacio Municipal
Aunque la medida es de órbita nacional, la protesta tuvo un destinatario local claro: el intendente Miguel Lunghi. Desde la UTEP cuestionaron que el Ejecutivo municipal no puede ser un espectador de lujo mientras crece la demanda social en la periferia.

«Nos hablan del Tandil soñado, pero en muchos barrios faltan servicios básicos y oportunidades. El Municipio tiene que hacerse cargo de que somos ciudadanos que habitamos esta ciudad y contenemos las problemáticas en el territorio», lanzaron desde la organización. El reclamo apunta a que la Comuna abra una mesa de diálogo y diseñe políticas de acompañamiento ante el retiro del financiamiento nacional que, aseguran, también afecta al comercio de cercanía por la caída del consumo interno.

Contra la estigmatización del sector
Otro de los ejes de la jornada fue el combate contra los discursos que tildan a los trabajadores de la economía popular de «planeros». Los referentes coincidieron en que existe una campaña de desprestigio que busca invisibilizar que las tareas de cuidado, reciclado y alimentación ya son trabajo genuino. Advirtieron que, ante la recesión y una informalidad que ya alcanza al 43% de los ocupados, la economía popular es el único refugio para cientos de familias tandilenses que hoy se ven empujadas hacia la indigencia.

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