El Gobierno busca una tregua con Comodoro Py para frenar el avance de las causas judiciales contra el entorno de Milei

La interna entre la Casa Rosada y los tribunales federales llegó a un punto de no retorno. La designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, lejos de pacificar el frente judicial, detonó una contraofensiva de los jueces de Comodoro Py. Los magistrados se sintieron «maltratados» por la conducción de Karina Milei y respondieron activando los expedientes que más preocupan al oficialismo: desde la presunta estafa de las criptomonedas (Libra) hasta el patrimonio de Manuel Adorni.

El factor Adorni: El escándalo de las hipotecas «espejo»
La situación del Jefe de Gabinete se volvió insostenible tras conocerse nuevos detalles de su patrimonio. A la polémica del departamento de Caballito se sumó ahora que otras dos particulares, Graciela Isabel Molina de Cancio y Victoria María José Cancio, le «prestaron» 100.000 dólares para su casa en el country Indio Cua.

Para los jueces federales, este esquema de financiamiento mediante «préstamos de terceros» es una prueba de la vulnerabilidad del Gobierno. La lectura en los pasillos de Retiro es clara: los hermanos Milei están desbordados y necesitan negociar una «paz judicial» para evitar que las investigaciones penales escalen hasta el despacho presidencial.

La Corte y la polémica de los «pliegos familiares»
En este clima de máxima tensión, Mahiques envió al Senado los pliegos para cubrir 60 cargos de magistrados. La lista provocó un sismo político al incluir nombres con vínculos directos con el poder:

-Carlos Mahiques, padre del actual ministro de Justicia.

-La esposa del juez Martínez de Giorgi, quien casualmente instruye la causa Libra.

-El hijo de Horacio Rosatti, presidente de la Corte Suprema.

Esta movida, que cuenta con el apoyo explícito del G6 (el establishment empresarial), fue contestada con una jugada interna en el máximo tribunal. Los ministros Rosenkrantz y Lorenzetti se aliaron de forma inusual para impulsar un reglamento que limite la discrecionalidad en la selección de jueces, un golpe directo a la autoridad de Rosatti en el Consejo de la Magistratura.

El «Efecto Mundial» como estrategia de salida
Con el diálogo cortado, nombres como Mariano Borinsky y Ariel Lijo vuelven a sonar con fuerza para ocupar las vacantes definitivas en la Corte y la Procuración General. La estrategia de la Casa Rosada, según fuentes judiciales, sería esperar a junio. «El mejor momento para meter los pliegos de la Corte será cuando esté jugando la Selección y a la gente le vaya bien», confiesan por lo bajo.

Sin embargo, el éxito de esta «paz judicial» depende de un actor que Milei no controla: el peronismo. Los jueces de Comodoro Py mantienen puentes tendidos con Sergio Massa y los gobernadores del PJ, sabiendo que sin sus votos en el Senado, cualquier acuerdo con el Gobierno es letra muerta. La duda que recorre los tribunales es si el peronismo aceptará darle oxígeno a una gestión que atraviesa su peor momento de confianza pública.

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