¿Food Trucks o restaurantes?: La interna que divide a Tandil en plena Semana Santa

Tandil volvió a ser el lugar preferido de los argentinos esta Semana Santa, logrando un 100% de ocupación que envidió todo el país. Pero detrás de las postales de las sierras llenas, se desató una tormenta en el sector gastronómico. En una época de vacas flacas donde el turista cuida cada peso, resurgió un viejo conflicto: los dueños de restaurantes locales pusieron el grito en el cielo por lo que consideran una «competencia desleal» con los carros de comida, apañada por el Municipio.

La «trampa» del éxito: más gente, pero menos gasto
Los números de la CAME son claros: aunque hubo un 5,6% más de turistas que el año pasado, el gasto real cayó un 18,9%. El visitante de este 2026 es un «turista gasolero» que camina mucho y consume poco. En ese escenario de bolsillos flacos, la pelea por quién se queda con el ticket del almuerzo se volvió encarnizada.

Empresarios y emprendedores con locales fijos elevaron una queja formal ante la Municipalidad de Tandil, denunciando una inequidad total. Mientras los restaurantes deben cumplir con alquileres altísimos, cargas laborales, seguridad e higiene y tasas municipales todo el año, los Food Trucks operan con una flexibilidad que «rompe el mercado».

El reclamo: «No es contra el carro, es contra el privilegio»
Los gastronómicos aclararon que no se oponen a la existencia de los puestos móviles, sino al «apoyo desmedido» del Ejecutivo local para que estos operen en eventos clave como el Festival del Lago.

-Costos desiguales: los locales fijos sostienen alquileres en zonas turísticas y pagan servicios que no paran de subir, mientras los carros acceden a puntos de alta concurrencia con un esfuerzo económico mínimo.

-Exigencias sanitarias: mientras a un restaurante le exigen desde trampas de grasa hasta salidas de emergencia certificadas por bomberos, denuncian que la fiscalización sobre los móviles es mucho más laxa.

«El sostenimiento de los locales formales es lo que garantiza el trabajo genuino de cientos de tandilenses», advirtieron los comerciantes, quienes temen que, de seguir privilegiando los formatos itinerantes, muchos salones tradicionales terminen bajando la persiana.

El miedo a las «represalias»
Un dato que llamó la atención en la misiva fue la mención al temor de muchos colegas que prefirieron no firmar el documento. En una ciudad donde todos se conocen, existe un miedo latente a sufrir represalias por parte de la Comuna o enfrentamientos con otros actores del sector. Sin embargo, el reclamo ya ingresó al Concejo Deliberante y promete ser el tema de debate en las próximas comisiones.

Tandil sacó chapa de líder turístico nacional una vez más, pero la pregunta que queda flotando en el aire es otra: ¿las reglas de juego son iguales para todos o la Municipalidad está cocinando un favoritismo que puede terminar quemando la gastronomía local?

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