Vivir bajo un techo ajeno se transformó en una misión de supervivencia en Argentina. Según el último relevamiento nacional de la organización Inquilinos Agrupados, el deterioro del poder adquisitivo llegó a un punto crítico: siete de cada diez inquilinos tienen deudas activas y casi el 20% tuvo que mudarse en el último año por no poder afrontar los aumentos de los contratos.
La radiografía del endeudamiento
El dato más escalofriante del informe es el destino de ese dinero prestado. Ya no se trata de deudas para comprar un electrodoméstico o irse de viaje; el endeudamiento es para lo básico:
- El 53,2% se endeudó para poder comer.
- El 38,9% pidió plata o usó la tarjeta para pagar el alquiler.
- El 65,2% utiliza la tarjeta de crédito como principal salvavidas para cubrir gastos cotidianos.
El ajuste dentro del hogar es total. Casi el 90% de los consultados admitió haber recortado gastos domésticos. Lo más grave: el 65% redujo su consumo de alimentos y solo el 38,6% logra cumplir con las cuatro comidas diarias.
Pluriempleo: trabajar más para vivir peor
Para intentar tapar los agujeros del presupuesto, el 45,7% de los inquilinos ya tiene más de un empleo. Sin embargo, este esfuerzo parece no alcanzar frente a una realidad donde la gran mayoría destina más del 40% de sus ingresos solamente al pago del alquiler, sin contar expensas ni servicios.
Mudarse por necesidad
La imposibilidad de pago está generando un proceso de desplazamiento forzado. El 17,2% de los encuestados tuvo que dejar su hogar y buscar opciones más baratas, alejadas o directamente volver a convivir con familiares. En un mercado donde la inflación desacelera pero los sueldos siguen corriendo de atrás, el acceso a la vivienda se consolida como la principal grieta social de este 2026.



