No hay tregua para el bolsillo. Según el último informe del INDEC, los salarios en Argentina arrancaron el 2026 con una nueva caída en términos reales. Mientras que el índice de salarios subió un 2,5% en enero, la inflación del mismo mes escaló al 2,9%, dejando a los trabajadores —una vez más— remando de atrás.
El sector público, el más castigado
El ajuste no pega igual en todos lados, pero en el sector registrado la pérdida es generalizada. Los números finos del informe muestran una realidad preocupante para los empleados estatales y privados formales:
-Sector Público: Fue el que menos subió, con apenas un 1,8%.
-Privado Registrado: Tuvo un incremento del 2,1%.
-Sector Informal: Curiosamente, el privado no registrado marcó una suba del 4,4%, aunque los analistas advierten que este sector parte de sueldos muy bajos y tiene una inestabilidad total.
Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, los salarios registrados ya acumulan una caída real cercana al 8%, lo que explica el desplome del consumo en supermercados y comercios de barrio.
Un marzo que mete miedo
Lo que viene no parece traer alivio. Las consultoras privadas ya proyectan que la inflación de marzo volverá a rondar el 3%. ¿Los motivos? Un combo explosivo que incluye el inicio del ciclo lectivo (educación), la nueva temporada de indumentaria y los constantes ajustes en tarifas de servicios públicos y combustibles.
El techo del 3%
El Gobierno mantiene su discurso de reducción progresiva de la inflación, pero los datos muestran una resistencia de los precios a perforar el piso del 3% mensual. Con salarios que no logran una recuperación sostenida, la tensión social se traslada a la economía real, donde el gasto en bienes básicos sigue en retroceso y la capacidad de llegar a fin de mes es, para muchos, una misión imposible.



