En una nueva y explosiva jornada ante el Tribunal Oral Federal 7, Cristina Fernández de Kirchner volvió a utilizar su declaración indagatoria para contraatacar. Esta vez, la ex mandataria no solo denunció «prácticas mafiosas», sino que le puso nombre y apellido a la misteriosa «tercera persona» que aparecía en las fotos del polémico encuentro en Pinamar entre el fiscal Carlos Stornelli y el falso abogado Marcelo D’Alessio: el actual gobernador de Salta, Gustavo Sáenz.
El «certificado mafioso» de Pinamar
Cristina reconstruyó minuciosamente la escena en un balneario de la costa, donde el empresario Pedro Etchebest habría sido extorsionado. Según su relato, mientras D’Alessio le pedía 300 mil dólares a Etchebest para no quedar pegado en la causa Cuadernos, Stornelli cerraba la reunión con un apretón de manos que la ex presidenta calificó como un «certificado mafioso».
La bomba estalló cuando CFK se refirió al tercer hombre de la mesa, a quien D’Alessio presentó ante el denunciante como «Gustavo, el cajero de la causa». Según la ex jefa de Estado, en ese momento se buscaba recaudar fondos para la campaña de quien entonces aspiraba a la gobernación de Salta, vinculando directamente a Sáenz con la supuesta estructura de recaudación ilegal y espionaje.
Repercusiones y alineamientos políticos
La acusación no quedó solo en los tribunales. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, salió rápidamente a respaldar la versión de Cristina, publicando las fotos donde se ve al gobernador salteño junto a los protagonistas del escándalo de extorsión. Mendoza fue más allá y vinculó este antecedente con el actual alineamiento legislativo de Sáenz con el gobierno de Javier Milei, sugiriendo que las causas judiciales son usadas como «carpetazos» para disciplinar gobernadores.
Un frente judicial que no da tregua
Para Cristina, este episodio es la prueba de que la causa Cuadernos fue «armada» mediante maniobras de inteligencia ilegal. Mientras la ex mandataria cumple su arresto domiciliario en Constitución, su estrategia de defensa apunta ahora a demostrar que el sistema de arrepentidos y las pruebas del expediente están viciados por la participación de personajes como D’Alessio, hoy preso por extorsión. El impacto en el tablero político nacional es total, poniendo en una situación incómoda a un gobernador que hoy oscila entre la oposición y la colaboración con la Casa Rosada.



