La góndola argentina se queda sin varios de sus clásicos. La Justicia comercial decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa que producía bajo licencia de SanCor marcas icónicas como Shimmy, Sancorito, Yogs y postres Sublime. La medida implica el cierre definitivo de sus plantas y deja en la calle a 400 trabajadores.
El fin de las plantas de Arenaza y Monte Cristo
El fallo del juez Federico Güerri llega tras el fracaso del concurso preventivo que la empresa inició en 2024. El cierre afecta a dos localidades clave:
Arenaza (Buenos Aires): donde funcionaba la planta con 180 operarios.
Monte Cristo (Córdoba): con 200 empleados, muchos de ellos con más de 30 años de antigüedad que vieron pasar la época dorada de SanCor.
La situación venía siendo agónica: actividad intermitente, cortes de luz por falta de pago, atrasos salariales y deudas con proveedores que hicieron imposible atraer nuevos inversores.
Un combo letal: costos altos y consumo en picada
Desde la empresa explicaron que el cierre es el resultado de una «tormenta perfecta». Al desplome del consumo interno se le sumó la inflación, el aumento del costo de la leche cruda y el impacto de las devaluaciones. En los últimos dos años, la capacidad de maniobra de ARSA se pulverizó, sumándose a la lista de empresas lácteas (como el caso de Lácteos Verónica) que no logran hacer pie en este contexto económico.
El impacto en las economías regionales
Para pueblos como Arenaza, en el partido de Lincoln, la fábrica era el motor económico principal. La desaparición de estas marcas no solo es una pérdida para el consumidor, sino que reabre un debate urgente sobre la sostenibilidad de las industrias lácteas y el futuro de las familias que dedicaron toda su vida a la producción de yogures y postres que hoy dejan de existir.



