En su discurso de apertura de sesiones, el presidente Javier Milei afirmó que el desempleo había bajado. Sin embargo, los datos del INDEC muestran que la desocupación pasó del 5,7% al 6,6% bajo su gestión. Pero la polémica no termina ahí: un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) advierte sobre un «universo oculto» de trabajadores precarizados que duplica la cifra oficial.
¿Qué es el desempleo ampliado?
La metodología tradicional considera que si trabajaste apenas una hora a cambio de un pago en la última semana, ya no sos un desempleado. Para los investigadores del IAG, este criterio quedó viejo tras la reconfiguración del mercado laboral post-pandemia.
-El concepto de «desempleo blue» suma al índice oficial a aquellas personas que cumplen tres condiciones:
-Buscan trabajo activamente.
-Trabajaron muy pocas horas en la semana.
-Lo hicieron en actividades de alta precariedad (changas desprotegidas, sin capital propio ni antigüedad).
Al sumar este 7,2% de «desocupados encubiertos» al dato del INDEC, el desempleo real escala al 13,8%.
El fin de la «estabilidad» y el refugio en la changa
El informe señala que el gran quiebre se dio con la pandemia, cuando el mercado laboral se fragmentó. La caída de 290 mil puestos formales en los últimos dos años fue amortiguada por el empleo no registrado y el monotributo. Hoy, la búsqueda de trabajo ya no apunta a la fábrica, sino a la supervivencia diaria.
Los jubilados, los más castigados
El dato más alarmante del estudio es el impacto en los mayores de 66 años. Ante la licuación de los haberes, el desempleo encubierto en este sector llega al 34%. En apenas dos años, la cantidad de jubilados que salieron a buscar una changa para poder comer se multiplicó por 2,5. Esta realidad, según el informe, es la que el Gobierno prefiere no «blanquear» en las estadísticas oficiales para evitar mostrar la verdadera profundidad de la crisis social.



