“El problema central es la casi total ausencia de la inversión pública nacional”, señaló Weiss en diálogo con Splendid AM 990. Si bien reconoció que hay cierto movimiento en provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, advirtió que ese dinamismo “no alcanza para compensar la parálisis de los proyectos nacionales”.
El freno en la obra pública se combina con un mercado inmobiliario privado que el propio dirigente definió como “tranquilo”. Según explicó, los créditos hipotecarios actuales no tienen el volumen suficiente para motorizar el sector y generar un efecto derrame sobre el empleo.
De acuerdo con datos oficiales del Indec, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) viene mostrando fuertes retrocesos interanuales desde fines de 2023, con caídas en insumos clave como cemento, hierro redondo y asfalto, lo que impacta de lleno en empresas contratistas y en trabajadores de la construcción.
Pero la preocupación no se limita al ajuste fiscal. Weiss también puso el foco en el escenario internacional y en los riesgos de una apertura económica sin restricciones. “Estamos ante un gravísimo problema de empleo en el mundo”, advirtió, y planteó el dilema entre priorizar precios más bajos para el consumidor o sostener el trabajo local. “Si nuestra idea es que los consumidores argentinos compren lo más barato posible, está bárbaro, pero tenemos que pensar también en el empleo”, remarcó.
En esa línea, alertó que es “muy difícil competir” con potencias como China, que cuentan con subsidios y economías de escala que la industria nacional no puede igualar. La combinación de apertura comercial, avance tecnológico e inteligencia artificial, sostuvo, podría profundizar la pérdida de puestos de trabajo si no hay políticas que contemplen la transición.
El dirigente también se refirió a la tensión entre el Gobierno y grandes grupos industriales tras cuestionamientos públicos a empresas como Techint o Aluar. Weiss diferenció entre ineficiencia y falta de competitividad estructural. “Las compañías eficientes hay que defenderlas”, afirmó, y agregó que si bien en un esquema de macroeconomía ordenada las firmas ineficientes pueden quedar fuera del mercado, es “imperativo proteger” a aquellas que sí son productivas.
“El Estado puede querer el equilibrio fiscal para que no haya inflación, pero en el medio perdieron el 30% de la mano de obra”, concluyó, en referencia al impacto social que ya se siente en uno de los sectores que históricamente más empleo genera entre trabajadores y trabajadoras de todo el país.
Fuente: Enfoque Sindical


