Aulas con menos alumnos: se estima que caerá un 27% la matrícula para 2030 en Argentina

Para 2030, se proyecta que Argentina tendrá una caída del 27% en la matrícula de alumnos en el nivel primario: esto equivale a 1,2 millones de estudiantes menos que en 2023.

Los datos surgen del informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” publicado por el Observatorio Argentinos por la Educación, con autoría de Martín De Simone, María Sol Alzú y Martín Nistal. El documento se basa en las proyecciones demográficas de la Dirección Nacional de Población del Ministerio del Interior y de los datos de matrícula, secciones y cargos docentes del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación.

La reducción en la matrícula escolar se atribuye a la transición demográfica. En Argentina, la tasa de natalidad (número de nacimientos vivos por cada 1000 habitantes) viene descendiendo desde 2014, según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud.

Para 2023 (último dato disponible), el número de nacidos vivos registrados en el país alcanza un valor de 460.902, un 48% menos en relación con el año 2000.

La provincia de Buenos Aires tendrá la mayor reducción
En comparación con América Latina, Argentina se ubica en una posición intermedia con 16 alumnos por docente en 2023, según el informe. Este valor supera a Uruguay (15) y al promedio de los países de la OCDE (14), pero está por debajo de México (24), Colombia (23), Ecuador (22) y Brasil (18).

Si se mantienen las tendencias actuales, el país podría alcanzar 12 alumnos por docente en 2030, uno de los ratios más bajos de la región.

La provincia de Buenos Aires liderará la reducción de la matrícula en términos absolutos, con 510.433 alumnos menos (-30,5%). Le siguen la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 92.540 alumnos menos (-34%); y Santa Fe, con 87.770 menos (-24,5%).

En términos relativos, las mayores contracciones se proyectan en Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y CABA (-34%).

Por el contrario, se proyectan caídas más moderadas en Santiago del Estero (-19,4%), con 18.923 alumnos menos; Misiones (-20,3%), con 29.293 menos; y Corrientes (-21,1%), con 22.139 menos.

El estudio de Argentinos por la Educación también proyecta una reducción en la cantidad de grupos numerosos de estudiantes en las aulas.

Si se mantiene constante la cantidad de cursos registrada en 2023, la proporción con 25 a 29 alumnos descenderá del 29,4% al 3,5%, y aquellas con 30 o más alumnos pasarán del 14,1% al 0,4%.

Además, el informe estima que, si se mantuvieran constantes los ratios actuales, en 2030 se requerirían 50.043 cursos menos y reasignar 71.250 cargos docentes a nivel nacional.

“Apuntamos a la reorganización de tareas docentes. Creemos que hay que sacarle el mayor provecho posible a una situación que excede la educación, que es que están naciendo menos chicos”, sostuvo Martín Nistal, coordinador de investigación de Argentinos por la Educación y coautor del informe, en diálogo con Chequeado.

Entre las estrategias para abordar esta situación, el especialista mencionó los programas de tutorías como “una de las intervenciones con mejor efectividad en términos de mejora de aprendizajes en un contexto de Argentina donde el gran problema son los bajos contenidos que están alcanzando a adquirir los estudiantes”, y que los docentes trabajen en parejas pedagógicas (un docente en clase y otro apoyando ese rol).

Oportunidades y desafíos
La transición demográfica en curso exige una planificación de mediano plazo, destacan desde Argentinos por la Educación.

Martín De Simone, especialista en educación del Banco Mundial y coautor del informe, explicó: “La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, se abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante. La evidencia muestra que, si esos recursos se orientan a intervenciones basadas en evidencia, los niveles de aprendizaje pueden mejorar de manera considerable”.

Y agregó: “El riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie”.

Además, la caída de la matrícula escolar abre la puerta a una revisión de la estructura de gasto y la organización escolar. “Es importante mencionar que los efectos serán bien diferenciados según se trate del sistema de gestión pública o el sistema de gestión privada”, sostuvo Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y la Universidad de San Andrés y profesora de la Universidad Austral.

Y agregó: “En el primer caso, el presupuesto no está determinado por la demanda sino por las partidas presupuestarias asignadas, mientras que en el segundo, la matrícula es la que determina los recursos disponibles y estarán frente a un desafío mayúsculo para poder solventar con menos alumnos una estructura que les quedará grande”.

Frente a este escenario, los autores del informe proponen implementar estrategias, como la reorganización de secciones con baja matrícula, la reasignación del plantel docente hacia tutorías o programas que adapten la enseñanza al nivel de aprendizaje, la extensión de la jornada escolar y el fortalecimiento de programas de apoyo no académicos.

Otra alternativa es reorientar parte de los recursos, de manera planificada y respetando los derechos adquiridos, hacia materiales y recursos pedagógicos, infraestructura o evaluación y acompañamiento docente. (Fuente: Chequeado)

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