Los números son claros: Las ventas de autos 0 km crecieron 47,8% en 2025, pero la producción nacional se redujo al 30%, muy por debajo del 58% registrado en 2023. Es decir, la mayor parte de lo vendido fue importado, ya sea de Brasil o de China.
De cara a 2026, el Observatorio de la Industria de la UTN – UBA aseguró que solo sectores como la energía, con Vaca Muerta a la cabeza, alimentos y transporte liviano, como camionetas o utilitarios, podrían sostener su crecimiento. No obstante, la apertura de importaciones introduce un fuerte factor de incertidumbre, tanto en términos de producción como de empleo, para ramas sensibles como textiles, electrodomésticos, metalmecánica y la industria automotriz nacional.
El informe advirtió que la combinación entre la retracción industrial, la pérdida de puestos de trabajo y el debilitamiento del sistema universitario y de la inversión en ciencia y tecnología configura un círculo vicioso difícil de revertir.
«Sin una industria fuerte no hay desarrollo posible; impulsar sectores dinámicos es necesario, pero no puede hacerse abandonando a la industria nacional que históricamente sostuvo el trabajo calificado, la universidad pública y la movilidad social en la Argentina», destacó el documento de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Y destacó que el sector fabril acumula cinco meses consecutivos de caída y se mantiene casi un 9% por debajo de los niveles registrados en 2023, último año antes de la política de ajuste, apertura de la economía, y dólar subsidiado, llevada adelante por el gobierno de Javier Milei.
La caída de la obra pública, el retroceso de la metalmecánica y el impacto de las importaciones golpearon de lleno a la producción de minerales no metálicos, ligados a la construcción, productos de metal y textiles, que registraron desplomes superiores al 20% en comparación con 2023.
El deterioro de la actividad tiene un impacto directo sobre el empleo industrial, que solo en el 2025 perdió cerca de 29.000 puestos de trabajo y, respecto de 2023, la caída ya supera los 45.000 empleados. Los sectores textil y metalmecánico concentraron las mayores pérdidas, según el relevamiento de la UTN BA.
“El cierre de empresas como Whirlpool, que apagó su planta de Pilar y dejó sin trabajo a 220 empleados por caída de competitividad, para transformase en una importadora directa desde Brasil o de China es una muestra de lo que pasa en algunos sectores”, dijo Julián Cuenca de la consultora Economía y Sociedad.
“Ese cierre repercute también en la cadena de proveedores, porque ya las empresas que hacen la minados recortan turnos o directamente, reducen personal, ante la falta de demanda”, dijo Cuenca a Data Clave.
Como en el sector automotriz “la demanda puede seguir firme en un sector de la sociedad, pero cada vez será más concentrada en ese 25% de ingresos medios-altos o directamente, altos.
A finales de noviembre, el titular del grupo Techint, Paolo Rocca aseguró que “Debemos hacer política monetaria e industrial“, y se manifestó en contra de que el desarrollo de Argentina dependa solo de una cadena de valor porque “eso no alcanza” para el bienestar del conjunto de la población.
“El hecho de que se haya desprestigiado este concepto (de política industrial) por los abusos, la falta de transparencia y la intervención no le quita valor ni relevancia“, dijo Rocca en la 31° Reunión Anual de la UIA.
Un ejemplo de esta caída es el sector textil, que se presenta como el más afectado. Para octubre, último dato del Indec, el uso de la capacidad instalada por la industria alcanzó el 61%, y tocó su menor nivel en dos años.
La importación de prendas, incluso usadas, desde China arrasa con la industria local, entre otros, los pequeños talleres textiles, como los que se concentraban en la Avenida Avellaneda, en el oeste de la Ciudad de Buenos Aires, lugar que presenta ahora el cierre de varios locales, desplazados por las compras “on-line” de estos productos.
Entre importaciones y consumo en retroceso, Avellaneda enfrenta cierres y un panorama ajustado
Las importaciones y el dólar contenido le han servido al Gobierno para anclar la inflación. El Ministerio de Economía proyectó para todo 2026 una suba de precios del 10,1%, lo que representa menos del 1% mensual, en tanto que, los analistas privados, consultados en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central (BCRA), calcularon una inflación promedio de 19,1% para los 12 meses del año que acaba de empezar. (DC)



