Nuevos audios de Diego Spagnuolo: «Milei no delega, se desentiende. En tres horas nadie lo llama»

«Yo estuve el domingo con Javier, entre la ópera y que comemos después, todo. ¡No le suena el teléfono! Es el Presidente y no le suena el teléfono. Javier no delega: se desentiende. En tres horas no le suena el teléfono», se escucha decir a Diego Spagnuolo.

Los nuevos audios que se conocieron brindan otras pistas sobre la denuncia por coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, y hasta dónde eran bien conocidas por el Presidente y su círculo más íntimo. Pero también sobre un particularísimo modo de ser y estar en el mundo de quien ostenta la cabeza máxima del poder en un país presidencialista como la Argentina. Afirmaciones que se condicen con descripciones de quienes lo conocieron bien e investigaron sobre su vida y obra antes de ser Presidente, y que refuerzan un alarmante diagnóstico acerca de quién y cómo lleva las riendas en el ejercicio del poder.

La serie de audios cortos parece ser tomada como anteriores en un bar o restaurante, hay ruido de fondo de cubiertos y bullicio. Tal vez relajado en una conversación en confianza, el extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) realiza sus descargos, como quien le cuenta a alguien cercano lo sufrido en un contexto laboral.

«Todavía no tuvo ningún quilombo Karina, pero la gente no la quiere. Encima se genera alrededor de ella todo este olor a podrido desagradable. Hay otra cuestión, vos lo ves a Lule (Menem)… negro desagradable», califica también quien fuera elegido por su otrora amigo cercano Javier Milei (tan cercano que hasta llegó a firmarle un poder pleno para que intervenga por él en Tribunales) para asumir la conducción de un área sensible en temas de discriminación como es la discapacidad. Los audios fueron revelados nuevamente por los periodistas Mauro Federico e Ivy Cángaro en Data Clave.

Veladas distendidas
Quienes observan de cerca detalles cotidianos del modo en que Milei ejerce su cargo coinciden en señalar la descripción de Spagnuolo («Javier no delega: se desentiende») como atinada, aunque precisando que ese «desentenderse» no tiene que ver con desconocer, más bien con áreas de interés bien recortadas en un tándem que se sostiene no como el «triángulo de hierro» al que suele aludirse, sino más bien como un binomio, junto a la secretaria General de la Presidencia.

«A él le fascina hablar de economía y, sobre todo, le gusta mucho escucharse. Todo lo que atañe a la macro y las teorías económicas es lo suyo, de lo que te habla con entusiasmo, proyecta mucho a futuro. Y mucho ‘los orcos’, muchos malos y buenos, siempre. De los quilombos concretos puede ser que se caliente con lo que pasa en el Congreso. Después no lo vas a escuchar mucho hablar de otros temas, entonces sí me parece que delega, pero no es que no esté al tanto, él confía en su hermana ciegamente, ella es un poco el dique de contención», puede recogerse de esas veladas en Olivos que pueden ser operísticas o tal vez cinéfilas. Y que tienen un punto en común: la extensión horaria en la que insiste el anfitrión, como si al día siguiente no hubiese asuntos candentes jamás.

«Es que Javier casi no duerme», es otra frase que se escucha alrededor del Presidente. Las observaciones sobre su insistencia en ver, por ejemplo, Homo argentum entera -pero con sus explicaciones en el medio- también se reiteran en gente que por lo general al día siguiente anda ocupada y arranca temprano, sobre todo si es día de semana.

Spagnuolo es uno de los que más visitó a Milei en Olivos: asiduo integrante del selecto grupo de las noches de ópera, se registran 38 ingresos suyos a la casa presidencial, la mayoría de las veces, de noche. En noviembre del año pasado, dos protagonistas de los máximos escándalos de corrupción que hasta ahora se denunciaron de su gobierno, estuvieron con Milei en una de esas veladas distendidas, juntos: Diego Spagnuolo y Mauricio Novelli, allanado por el caso de la criptoestafa $Libra.

En esas veladas, relata Spagnuolo en confianza, Milei no sufría mayores interrupciones. «No debe haber ningún Presidente, de ningún país del mundo, al que no le suene el teléfono por tres horas», razonan algunos. «Ni siquiera el presidente de Nauru (el Estado de Micronesia en el Pacífico Central es uno de los países más pequeños del mundo, con sus 21 kilómetros cuadrados) puede darse ese lujo: 3 horas sin que le suene el teléfono. Un Presidente está encima de todo».

Gemelos fantásticos
«La presidenta en funciones de la Argentina es Karina, Javier Milei vendría a ser el súperministro de Economía y la cara visible», no duda en definir Juan Luis González, biógrafo del Presidente con su documentado libro El loco, entre otras publicaciones. «No sólo por la relación que arrastran desde hace cincuenta años, porque ella es la única persona que lo quiso desde chiquito, sino también por el rol central que ocupa en la vida práctica. Karina Milei ocupa un lugar en la vida de Javier Milei que cualquier adulto promedio retiene para sí, desde plancharse y lavarse la ropa hasta conseguir el turno de los perros o pagarse las cuentas», detalla.

Precisa también cómo el misticismo y el esoterismo «ordenan al gabinete, influyen en la toma de decisiones y delinean también lo discursivo. Cuando Milei dice ‘ella (su hermana) es Moisés, lo dice en un sentido absolutamente literal, ellos creen en las reeencarnaciones», asegura.

Este «binomio monárquico de poder», lejos de abandonar el mesianismo una vez asumidos roles decisorios, lo aceleró: «Es condición sine qua non para estar cera de Milei, si no compartir la idea de que es un enviado de dios, al menos tratarlo como tal. En la práctica todo el gabinete y todo el que está cerca lo trata como si fuera un mesías, eso termina acelerando el mesianismo», concluye.

Fuente: Página 12

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