Fin de semana de motos: de lugar soñado a lugar imposible para vivir

Por Simón Ventos Taborga

– Cada vez que escucho una moto, más ganas me dan de que alguien los meta a todos en cana o haga algo.

– Me sorprende porque lo escucho de mucha gente, gente copada; y hasta un poco coincido.

La charla se dio entre dos amigos menores de 35 años en una cena de fin de semana largo, sorprendidos por su primera ¿reacción conservadora? La contaminación sonora y los problemas que ocasionan los ruidos de las motos es tendencia en casi cualquier lugar de la ciudad, una epidemia que va desde La Movediza hasta la Avenida Don Bosco y ocupó los primeros planos de todos los medios tandilenses durante el fin de semana.

Lo que pasó este fin de semana en Tandil fue contundente: las principales avenidas se llenaron de los ruidos de motos; las avenidas Lunghi, Perón, Rivadavia, Diagonal del Parque, Avellaneda, Alvear, Saavedra Lamas y Don Bosco se transformaron en un corredor de personas que disfrutan de hacer muchísimo ruido. Inexplicable.

La situación formó parte de todos los medios de comunicación locales: «Una enorme caravana de motocicletas produjo fuertes ruidos en horas de la madrugada», y «Ruido ensordecedor: decenas de motos con escapes libres circularon por la ciudad», fueron los títulos que graficaron lo que pasó el último viernes por la noche. De la misma manera las redes sociales se inundaron de vídeos sobre el momento en que cientos de escapes libres toman la ciudad. El fin de semana terminó con la imagen más triste y preocupante, consecuencia de esta situación: una persona atacó a una grúa municipal que secuestró (o al menos intentó hacerlo) una moto.

Del pequeño relato entre dos amigos a esta situación que vivieron los inspectores de tránsito en la Diagonal del Parque surge una sola pregunta: ¿qué hacemos? Todo indica que vamos a una suerte de ley de la jungla, en la que sin una acción concreta del Municipio para erradicar este problema y un aumento de la violencia de las personas que disfrutan del ruido, los tandilenses de bien tendrán dos soluciones: intentar parar con los ruidos o abandonar el corredor motoquero. Cualquiera de las dos es una locura.

¿Que intentaron hasta ahora los representantes de la ciudadanía para enfrentar la situación? No pocas cosas. En el Concejo Deliberante hay proyectos para dar batalla: Juan Manazzoni, del Pro, presentó un proyecto de ordenanza para incrementar controles y combatir los ruidos molestos en abril del 2022. El referente de la Libertad Avanza, que desde ayer tiene representación legislativa en la ciudad, escribió en marzo del 2022 una nota que se titula «El infierno que vivimos los vecinos de Tandil por los ruidos molestos», y sumó el tema a su última campaña electoral. Finalmente los peronistas Darío Méndez, hoy en el Concejo Deliberante, y Rogelio Iparraguirre, Diputado Nacional, presentaron dos proyectos para atender la situación: la construcción de un picódromo (ya sea público o privado) y que hoy parece clave; y la creación de la Escuela de Manejo, para atender la falta de un política pública municipal en materia de educación vial.

Algunos de estos proyectos de ordenanza fueron aprobados, pero nunca reglamentados por el Gobierno Municipal que todavía parece no tener una respuesta para el problema de consecuencias inimaginables. Los controles de tránsito no alcanzan, y falta decisión del Gobierno de Lunghi para erradicar estos ruidos molestos que transforman al lugar soñado en un lugar imposible para vivir.

Foto: Tandil Cuelga

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