Elecciones 2023: Axel Kicillof logró la reelección en la provincia de Buenos Aires con un contundente triunfo en las urnas

l gobernador Axel Kicillof (Unión por la Patria) logró la reelección en la provincia de Buenos Aires con una performance que mejoró notablemente su rendimiento en las PASO de agosto, lo que le permitió una ventaja de alrededor de 20 puntos porcentuales sobre sus competidores más inmediatos, Néstor Grindetti (Juntos por el Cambio) y Carolina Píparo (La Libertad Avanza). Con el 98% de las mesas escrutadas, el gobernador arañó el 45% de los votos en una elección que tuvo como una clave su mejora en el interior bonaerense, que en las primarias de agosto le había resultado esquivo.

Grindetti quedó en segundo lugar, con un porcentaje que superaba el 26% (por lo que no lograba conservar el caudal que Juntos por el Cambio había logrado con dos listas, las de Grindetti y Diego Santilli), En tercer lugar quedó Píparo que, con una performance que se ubicaba alrededor del 24%, sostenía el caudal de las PASO.

En las primarias, Kicillof había obtenido un 36,7%, por lo que había quedado apenas cuatro puntos por encima de Juntos por el Cambio, una ventaja que estiró en los comicios de este domingo hasta llevarla a los 20 puntos.

A diferencia de lo que le sucedió en las PASO que se realizaron en agosto, esta vez Kicillof no solo se impuso en el conurbano bonaerense, sino que mejoró y ganó en muchas secciones electorales del interior de la provincia de Buenos Aires, territorios de perfil mayormente agroindustrial que le resultan hostiles al peronismo.

Dentro del Gran Buenos Aires, las victorias que Kicillof obtuvo en las secciones primera y tercera fueron contundentes. El triunfo fue más amplio en la tercera sección electoral (que aglutina distritos de la zona sur del conurbano bonaerense, más La Matanza), donde la boleta del gobernador rondaba el 51%. Píparo se ubicó segunda en ese territorio, con el 22%, aventajando por alrededor de un punto a Grindetti.

En la primera sección electoral (distritos de la zona norte del conurbano bonaerense), el gobernador superó el 44%. Segundo quedó Grindetti; tercera, se anotaba Píparo.

Además del Gran Buenos Aires, bastión permanente del kirchnerismo, el interior bonaerense le significó un espaldarazo al gobernador reelecto. En la segunda sección (con distritos como Zárate, Campana o San Nicolás), se impuso con un número que rondó el 37%. También en la cuarta sección (Junín es el distrito principal en esa región) obtuvo un desempeño de 37%. Kicillof también se impuso en la quinta sección electoral (donde General Pueyrredón es el principal distrito), de modo ajustado. En la séptima sección (Olavarría y Azul son dos de los distritos principales) se consolidó también el gobernador, con unos tres puntos de ventaja sobre Grindetti.

La sexta sección (Bahía Blanca es el municipio más representativo de esta región del sur bonaerense) le reportaba una victoria a Grindetti, aunque por escaso margen.

En La Plata (octava sección electoral), Kicillof se imponía y empujaba a su ministro de Justicia, Julio Alak, que disputaba la intendencia voto a voto con el intendente actual, Julio Garro.

El festejo comenzó temprano para el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Antes de las 19, su presencia en el búnker nacional de Unión por la Patria, en el barrio porteño de Chacarita, ya se anunciaba en medio de cánticos. Su mensaje de festejo se conoció rápido en una noche de celebración para el oficialismo. Apuntó que los bonaerenses “votaron para defender lo que se logró estos años en materia de educación, salud e infraestructura” y pidió continuar la campaña en favor de la candidatura presidencial de Massa. Kicillof no tuvo búnker provincial.

Mientras terminan de conocerse los resultados y se afinan los análisis, algunas claves ya aparecen nítidamente.

  1. El peronismo protagonizó en la provincia de Buenos Aires el motor de una ola nacional. Sergio Massa obtuvo a Presidente un 43 por ciento de los votos contra casi 26 de Javier Milei, 24 de Patricia Bullrich, 3,7 de Juan Schiaretti y 3,6 de Myriam Bregman. El peronismo reaccionó e impulsó a la sociedad a reaccionar contra otra ola que solo a primera vista es imprecisa. No lo es. Está comandada por un candidato afín a la extrema derecha internacional, a los fondos buitres, que tiene cobertura de las ortodoxias religiosas más recalcitrantes como el Opus Dei y Jabad Lubavitch y lleva de segunda a una figura relacionada con la estructura de los grupos de tareas y los servicios de inteligencia de la dictadura.
  2. El centro de la ola estuvo en el Conurbano bonaerense. Sin llegar a los niveles de 2019, cuando Alberto Fernández y Cristina Kirchner quedaron elegidos en primera vuelta y Kicillof superó el 50 por ciento de los votos, en algunos distritos muy poblados la diferencia volvió a estirarse. Es el caso de La Matanza, donde el peronismo obtuvo el 53 por ciento, y de Lomas de Zamora, donde superó el 50.
  3. La ola abarcó el triunfo incluso en ciudades donde el peronismo no había ganado en medio del gran triunfo nacional y bonaerense de 2019, como Bahía Blanca y Olavarría, y como Lanús en el Conurbano. En este último caso, además, fue un castigo adicional a Néstor Grindetti, candidato a gobernador y hasta hace poco, cuando lo dejó para hacerse cargo de la presidencia de Independiente, intendente del distrito desde 2015.
  4. Además del fiasco de Carolina Píparo, que no remontó desde las PASO, Javier Milei no consiguió implantarse a fondo en el Gran Buenos Aires. Se quedó con un nivel de votos no despreciable a nivel juvenil, en una transversalidad social que va de la clase media acomodada a sectores humildes y postergados, pero no arraigó entre los trabajadores formales e informales. Entre los que ya trabajaron o están trabajando. Ahí cundió el pánico. Pero no solo por incertidumbre. Es probable pensar, por vía de hipótesis, que ese pánico haya derivado de la certeza de que con Milei las cosas andarán peor. No se trataría, en ese caso, del miedo a un salto al vacío sino, más bien, de la sensación de que ese salto lleva a una pileta sin agua que la Argentina ya vivió con dos hiperinflaciones, con la crisis de 2001 y con la desindustrialización y el desempleo de la dictadura y del menemato.
  5. La campaña nacional, la provincial y la de los municipios estuvo acompasada. Terminada la ola de internas sin resultado, el peronismo se unificó detrás de las candidaturas de Massa, Kicillof y de cada intendente.
  6. Tanto el discurso de Kicillof como el de Massa estuvieron caracterizados por el productivismo. Quedó claro el interés por resguardar la producción y el trabajo como épica, sin ideologizaciones.
  7. La gestión de Kicillof no controló la macro, que no depende de un gobernador, pero profundizó lo posible en materia de crédito para pequeñas y medianas empresas, construcción de escuelas y aulas e inversión pública en general. Los resultados indicarían que llegaron tanto la gestión como la explicación de esa gestión.
  8. Es evidente que pesó en el voto bonaerense la credibilidad de Massa para distanciarse de la situación inflacionaria actual y generar esperanza productiva. La percepción positiva sobre el candidato puede haber sido, en la Provincia, más fuerte que la percepción negativa de la economía.
  9. El peronismo permeó en sectores urbanos afines a la agenda rural. Tampoco en este caso la construcción empezó con la campaña. Comenzó cuando en 2019 Kicillof recorrió la Provincia junto con Carlos “Carli” Bianco a bordo del Clío de su amigo y mano derecha. No solo no repitió los clichés de la contienda de 2008, cuando en medio de la 125 chacareros pequeños fueron considerados parte de una supuesta oligarquía, sino que desde ese momento entabló un diálogo permanente con las entidades y con los productores que nunca se rompió.
  10. Quedó claro que cuando no hay disputa de liderazgo y se logra una armonía lógica (en este caso entre CFK, Massa y Axel, cada uno en su rol) el margen de gobernabilidad es mayor y también lo es la capacidad de generar esperanza aun en medio de una crisis inflacionaria y cambiaria que todavía no tiene salida visible.

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