Sin feminismo, no hay justicia social

Vivimos un nuevo 8 de Marzo y con ello las reflexiones que surgen respecto a cuánto nos falta como sociedad para que los reclamos que el feminismo viene realizando desde hace cientos de años puedan verse materializados en nuestra sociedad. El recrudecimiento de las violencias y de la violencia de género en particular se ven profundamente agravados, y como venimos sosteniendo desde siempre, los femicidios, las violaciones en grupos, el acoso callejero y todas las situaciones violentas que sufrimos mujeres y disidencias NO SON CASOS AISLADOS. Son parte de como dijo nuestra ministra de género de Nación, de una matriz cultural.

Entendemos que somos las mujeres quienes realizamos doble e incluso triple jornada laboral, las que tenemos mayor precarización laboral e incluso el llamado techo de cristal, las que sufrimos todo tipo de violencias en los diferentes ámbitos, y aún ante estas cuestiones es que supimos organizarnos levantando todo tipo de demandas: “por el mismo trabajo, mismo salario”, “nosotras movemos el mundo, nosotras lo paramos”, “la deuda es con nosotras”, “mi cuerpo mi decisión”, “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, “yo te creo hermana”, entre otras. Consignas que visualizan las desigualdades y opresiones que vivimos mujeres y disidencias. Consignas que nos permiten unirnos y tejer redes sororas, para enfrentar al sistema en un mismo grito que se escuche bien fuerte a lo largo y ancho de todo el país, un grito que hace temblar las estructuras.

Sin embargo, a mayor organización, mayor resistencia. El aumento de las violencias en medio de una crisis mundial, son notables. En lo que va del año, se registró un femicidio cada 26 hs en Argentina. Donde el 71% de los mismos ocurren en los propios hogares de las víctimas, siendo el propio ámbito de las casas, el más peligroso. Y aunque la visibilización es mayor, en la mayoría de los casos, las mujeres no acceden a realizar la denuncia y en caso de hacerlo, las dificultades para avanzar con un proceso judicial son inmensas. Por eso reclamamos ¡REFORMA JUDICIAL FEMINISTA YA!

Esa necesidad de reforma es necesaria en cada espacio o institución que conforma nuestra vida en comunidad, necesitamos que los medios de comunicación ya transitando el siglo XXI dejen de recaer en la víctima y en qué hizo o no para merecer cualquier tipo de violencia. Necesitamos que los espacios laborales sean libres de violencias y que puedan tener protocolos claros de actuación frente a las mismas. Necesitamos que la Ley Micaela se aplique definitivamente y avance en todos estos ámbitos. Necesitamos que las organizaciones sociales y políticas puedan dar lugar de referencia y toma de decisiones también a las compañeras. Entre miles de necesidades que podría seguir enumerando.

Hoy es nuestro día. El único que tenemos en el año para celebrar y celebrarnos, para parar en nuestros trabajos formales, pero también parar en las tareas de cuidado que implican ese trabajo no pago y sostienen al mundo. Para eso, necesitamos el acompañamiento de la sociedad y también de los varones, pero un acompañamiento que permita que este día sea nuestro. Acompañar desde la visibilización a nuestra lucha y desde la problematización en cada charla con amigos y compañeros, en cada espacio y ámbito posible. Necesitamos que el acompañamiento sea desde la interpelación al chiste machista, al ninguneo de la mujer, al acoso y al abuso. Que sea desde la problematización de la masculinidad y la interpelación a sus pares, desde una real deconstrucción colectiva.

Sin feminismo no habrá justicia social posible. Para afrontar ésto, nosotras ya tomamos las riendas del momento histórico, esperamos que nos acompañen porque entendemos que necesitamos que toda la sociedad avance. Está en nuestra manos construir otra civilización en la que podamos vivir libres y sin miedo.

Daiana Esnaola – Militante, Tesista de Trabajo Social, Concejala del Frente de Todos

Redaccion

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