Lunghi empieza el último año de su cuarto mandato sin ideas para gobernar en tiempos de crisis

El hombre nació el 6 de diciembre de 1943 y acaba de cumplir 75 años. Miguel Ángel Lunghi fue un intendente fuera de lo común, no solo porque se mantuvo en el poder durante el período más extenso de la historia de la ciudad, sino porque supo contactar fuertemente con las capas medias y acomodadas.

Al hombre se le reconocen grandes méritos como la recuperación de espacios verdes públicos y la gestión en Salud Pública, a pesar de que esa recuperación de espacios verdes fue mucho más acentuada en los sectores de la ciudad habitados por las clases medias y acomodadas. Los barrios periféricos de la ciudad, donde habitan los sectores populares del Tandil, fueron los más perjudicados.

Los mejores años de su gobierno coincidieron con los tiempos de bonanza económica de los gobiernos kirchneristas, que generaron un contexto de crecimiento en todos los sectores de la sociedad. Lunghi tuvo la capacidad de canalizar ese crecimiento y atraer a turistas de los grandes centros urbanos.

La tarea de gobierno que se propuso el pediatra, independientemente de sus motivaciones para realizarla, le resultó relativamente fácil porque era la economía kirchnerista la que se ocupaba de recomponer el tejido social en los sectores más vulnerables y de mejorar la calidad de vida de los trabajadores asalariados.

Pero el tiempo pasó, y estar al frente del mayor período de gobierno de la historia de la ciudad no es fácil. Cada vez más, se trata de una tarea que al intendente Miguel Ángel Lunghi le va quedando grande.

Se evidencia esto, cuando él y su equipo de gobierno no parecen advertir la magnitud de la crisis que se vive en Argentina luego de tres años del gobierno de sus socios de Cambiemos en la Nación y en la Provincia. Se evidencia cuando ese tejido social que el kirchnerismo había comenzado a recomponer, cruje dejando cada vez más gente afuera y la propuesta del intendente es hacer un nuevo centro cívico, que no es ni más ni menos que un nuevo Palacio Municipal, destinando recursos para su construcción. Se evidencia cuando Mario Civalleri, quien a lo largo de estos 15 años de gobierno se desempeñó como secretario de obras públicas y planificación, jefe de gabinete y jefe de la bancada de concejales, dice que el problema del asfalto es culpa de gobiernos locales anteriores, como si fuera un recién llegado.

El intendente Miguel Ángel Lunghi y su equipo de gobierno, comienzan el último año del cuarto mandato, con la misma propuesta de gobierno que cuando el contexto económico nacional era de crecimiento a tasas chinas.

Entonces si el contexto cambió, y hacer lo mismo que se hacía en tiempos de crecimiento no está funcionando, si el intendente no escucha a los demás sectores y sigue firme en su idea de gobierno independientemente del contexto y olvidándose de los sectores que más lo necesitan, ¿Qué podemos hacer los tandilenses para remediarlo, justo en un año electoral?

**OPINIÓN
Sebastián Valerio es periodista y redactor de La Opinión de Tandil

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