En Tandil se recuperan cuarenta toneladas de basura electrónica por año

El Centro de Pretratamiento de Aparatos Eléctrico y Electrónicos (CePRAEE), es un espacio que funciona en la Estación Centro de la red de Punto Limpio de Tandil. A través de esa iniciativa del Municipio y la UNICEN a lo largo de 2017 evitó que se descarten más de cuarenta toneladas de residuos electrónicos, materiales altamente nocivos para el medioambiente.

Al respecto, el responsable de la Dirección de Medioambiente comunal, Héctor Creparula, explicó que “la recepción de este tipo de residuos en las estaciones de Punto Limpio se enmarcan en el proyecto de recuperación de los materiales y posterior acondicionamiento de las partes aprovechables, para armar elementos que vuelvan a ser funcionales”.

“En Tandil evitando que se descarten, más de cuarenta toneladas de estos residuos por año, lo que nos permitió a la vez recuperar y acondicionar cerca de cien computadoras útiles en ese período”, agregó.

Esta tarea, que comenzó a mediados de 2016, tomó forma a partir del programa de Reutilización Eficiente de Hardware Tecnológicamente Obsoleto (REHTO), iniciado por la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires (UNICEN).

Sebastián Barbieri, a cargo del proyecto, explica que el objetivo principal es “potenciar el vínculo entre los diferentes actores sociales en el tratamiento sustentable de estos elementos, para fomentar la inclusión tecnológica y social en la comunidad, incentivando el desarrollo productivo local”.

En el Centro de Pretratamiento de Aparatos Eléctrico y Electrónicos (CePRAEE), trabajan, tutelados por integrantes de Rehto, alumnos de escuelas técnicas de nuestra ciudad, que realizan sus prácticas profesionalizantes, agregando valor y permitiendo donar a su propia institución las computadoras recuperadas.

Son parte del proyecto, además del Municipio de Tandil, a través de su Dirección de Medioambiente y la Secretaria de Desarrollo Social y la Unicen, otras organizaciones como Punto Verde Tandil y la Fundación Pachacamac.

A nivel país, los argentinos por año desechamos 300 mil toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Para explicar por qué se producen estas grandes cantidades, Creparula asegura que la respuesta debe buscarse en la reducción de la vida útil de los aparatos, generada por la misma industria tecnológica y la baja responsabilidad que el productor tiene para tratar los aparatos luego de su venta y el consumo en constante ascenso.

Una ley en marcha

Mientras los componentes eléctricos y electrónicos estén en los equipos funcionando, no presentarían riesgos para la salud ni afectarían al medio ambiente. El problema se origina cuando al terminar su vida útil, se disponen en forma incorrecta, generando grandes impactos en el ambiente.

Por ese motivo el Gobierno nacional anunció que tiene en elaboración un proyecto de ley para palear la situación. La iniciativa del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable busca cargar la responsabilidad; del destino de los productos, luego de su consumo, sobre los hombros de los fabricantes e importadores que los hicieron llegar al mercado.

Las cifras que mueven este tipo de proyectos aseguran que cada argentino desecha siete kilos de residuos electrónicos por año y el promedio mundial no es más alentador, ya que suma más de 40 millones de toneladas.

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