Épico triunfo de Juan Martín del Potro que jugará el pase a semifinales ante Roger Federer

 

«Gracias al público. Gracias a ustedes pude hacerlo». Así, Juan Martín del Potro intentó explicar el épico triunfo ante Dominic Thiem en los octavos de final del US Open. «Que me den el título ahora», agregó, entre risas. A pesar de la gripe que lo afectó al inicio del partido, Del Potro se impuso al sexto favorito por 1-6, 2-6, 6-1, 7-6 (7-1) y 6-4. Su rival en la próxima rueda será Roger Federer -el partido se disputará el miércoles-.

Debilitado físicamente por la fiebre, Del Potro jugó un partido inolvidable con otro protagonista especial: sus vaivenes anímicos. Se apoyó en el aliento del público, y en 3 horas y 35 minutos venció al austríaco Thiem, en una noche única en Flushing Meadows. Es la segunda vez que levanta un partido después de perder los dos primeros sets. La otra vez había sido en la final de la Copa Davis, ante Marin Cilic.

El tandilense había dudado si jugar o no el partido que le ganó de manera épica a Dominic Thiem. «Vengo engripado desde hace un par de días», contó Del Potro. «Fui porque era este torneo y la verdad que no la pasé también. Justo antes me salió un orzuelo que tuve producto de mi alergia. Después pude sentirme un poco mejor con los antibióticos, los analgésicos», reconoció Del Potro, quien tomó una pastilla que le dio el médico del torneo durante el primer set, y otra vez la ingirió en el cuarto set. Incluso, entre la emoción y la preocupación por su estado físico, admitió que sólo después recordó que Thiem tuvo dos match points para ganarle: «Recién ahora me acuerdo que tuve varios match points en contra».

Además, la Torre de Tandil dijo que pensó en retirarse en el segundo set: «Estuve pensando en retirarme en el medio del segundo set. No podía respirar bien. No podía moverme bien», indicó. Pero lo cierto es que Del Potro renació de las cenizas, y como él dijo, jugó uno de los partidos épicos de su carrera. Durante la temporada 2016, también protagonizó momentos únicos como los triunfos ante Novak Djokovic y Rafael Nadal en los Juegos Olímpicos, o las victorias contra Andy Murray y Marin Cilic por la Copa Davis.

«Sos local, flaco», le gritaron a Del Potro en el comienzo del partido. Parecía el mejor marco para la Torre de Tandil que siempre cuenta con el cariño del público de Flushing Meadows. Todavía no había empezado el partido y aún se desconocía el estado del tandilense, quien lució cansado desde el primer punto. Se movía poco y ni siquiera tenía resto físico para armar bien sus golpes. Del Potro habría amanecido con fiebre y además se le sumó un orzuelo en su ojo. En una jornada cálida, como la de hoy, el sol era un elemento que no ayudaba a las condiciones desfavorables del campeón del US Open 2009.

En sólo 36 minutos, el tandilense resignó el primer set. Desde 1-0 en contra inicial, pedía una toalla y señalaba uno de sus ojos. Después, se acomodaba detrás de la línea de fondo caminando con la cabeza gacha. En el 2-0 Del Potro ya comenzaba a conversar con el umpire. Los errores no forzados del tandilense fueron en ascenso. Su derecha, que había renacido en el partido contra el español Roberto Bautista Agut, no explotaba o se quedaba en la red. En el 5-0, el trainer se acercó a Del Potro, conversó con él y le acercaron un medicamento para que ingiera. Apenas volvió a levantarse, el público lo ovacionó para alentarlo. Con su servicio, el tandilense consiguió su único game del parcial y festejaban las tribunas repletas del estadio Grandstand.

En el segundo acto, no mejoró el estado físico del tandilense. Empezó con un quiebre para Thiem. Y Del Potro, cansado, caminó hacia su silla. Para colmo, el N° 6 del mundo lo movía de un lado para el otro. El tandilense respiraba con dificultad y lucía muy cansado. El segundo acto se fue en 37 minutos. Del Potro ya sumaba 29 errores no forzados y cinco winners, y sólo había conseguido un ace, mientras que en el partido ante Bautista Agut finalizó con 17.

En el tercer parcial, el tandilense resucitó. Anímicamente, no sólo desde sus golpes, fue otro. Logró quebrar el servicio del austríaco con un mazazo de su derecha y rugió por primera vez en el partido. 2-0 para el tandilense. «Olé, olé, olé, Delpo, Delpo» gritaban desde las gradas. Además, recobró su revés a dos manos, como hasta ahora no se lo había visto en el US Open. El sol comenzaba a esconderse y eso era una buena noticia para el tandilense, molesto por la incandescencia de la estrella. Un elemento menos que lo perturbaba. Su drive continuó encendido y Del Potro cerró el parcial 6-1.

Del Potro comenzó con un quiebre en el cuarto acto, pero Thiem lo recuperó rápido. Del Potro ya era otro. Corría y no se agitaba y en el 3-2 abajo del segundo, con 40-30 a su favor, volvió a bramar tras un globo fallido del austríaco. Hasta que el N°7 del mundo, con un magnífico revés paralelo, doblegó el servicio del tandilense. El austríaco recuperaba su mejor versión. Pero el tandilense aprovechó un único break point del noveno game y sacaba 4-5 en contra. Otra vez, la mente jugaba su propio partido. Y con su saque, y sin resignar un punto, igualó el parcial. Después, Thiem tendría dos match point a su favor. Del Potro los batalló con dos aces y luego ganó su servicio con su formidable drive para forzar el tie break. El campeón de 2009 aprovechó el envión anímico y el bajón del Thiem que perdió 11 de las últimas 12 pelotas. 7-1 cerró el tie break el argentino. Y explotó el Grandstand que quedó más pequeño que un pañuelo por todos los espectadores que querían entrar a ver uno de los mejores partidos del torneo. Miró al público, les gritó «vamos» y los animó con su raqueta para que sigan alentando.

En el 2-1 del quinto set, y luego de tres horas de juego, el trainer se acercó y le dieron otra pastilla al tandilense. En el 3-2, Del Potro contó con un triple break point para quebrar el servicio. Y en la montaña rusa de emociones que fue el encuentro, el austríaco salvó su saque. Pero la figura de Del Potro agigantaba progresivamente. Y contó con un match point en el 5-4 a su favor en el último set. Y en el segundo match point, luego de una doble falta de Thiem, el tandilense ganó uno de los partidos más emocionantes de su vida.

Fuente: La Nación Deportes

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