«La privatización de Arsat es un escándalo»

Los precandidatos a senador y a diputado por Unidad Ciudadana consideraron el acuerdo del Gobierno con la empresa Hughes como un «hecho bochornoso», que dejaría el desarrollo y la explotación del Arsat 3 en manos extranjeras. Exhortaron al Congreso a impedirlo.

En medio de los rumores sobre una posible privatización de Arsat y luego de que trascendiera un compromiso de intención firmado entre el Gobierno y la compañía Hughes, los precandidatos a senador y a diputado por Unidad Ciudadana, Jorge Taiana y Daniel Scioli respectivamente, denunciaron dicha privatización como hecho «bochornoso» y llamaron al Congreso a «impedirlo» antes del 31 de agosto, cuando se realizaría el traspaso de funciones de una empresa a otra.

«Todo el mundo sabe la importancia de las telecomunicaciones y en el mismo acto que privatizamos también estamos deshaciendo el Ministerio para que no queden rastros del crimen, porque se lo estamos dejando al mercado», consideró Taiana. El ex canciller advirtió que «cualquier alteración en la empresa tiene que ser aprobado por dos tercios del Congreso. Es una violación de la ley».

En declaraciones a Radio 10, Taiana consideró como un hecho “bochornoso” la posible privatización del satélite. “No se explica por qué hay que darle el 51 por ciento a la empresa estadounidense. Es bastante escandaloso, es bueno que haya salido a la luz. Hay una buena oportunidad de impedirlo, porque la ley vigente lo impide», agregó el ex canciller. Además, insistió en que la privatización de Arsat «requiere una ley especial» y alertó: «Estamos entregando la mayoría (de la empresa), que quedará subordinada a sus intereses».

El ex gobernador Daniel Scioli también se manifestó en contra de una posible privatización del espacio aéreo satelital, expresó su «preocupación» y llamó a «tomar conciencia colectiva del logro» que significó Arsat. También opinó que el Congreso tendrá «un rol importante» en el freno del contrato.

Según la denuncia difundida por C5N, el Gobierno autorizó a la compañía Hughes a quedarse con «al menos» el 51 por ciento del Arsat 3 y la autorizó a cambiarle el nombre.

Diego Hurtado, director del Centro de Estudios de la Ciencia y la Técnica de la Unsam, explicó que la Ley de Promoción de la Industria Satelital que el Congreso aprobó en 2015 establece “de manera muy clara” cuál debe ser la proyección de la industria satelital y cuál es el rol de la empresa Arsat. “La carta de intención que ayer se hizo pública que firmaron con la empresa norteamericana Hughes, que además tiene larga trayectoria en el sector defensa de los Estados Unidos, viene del año pasado», aclaró el investigador, que además detalló que Rodrigo De Loredo, actual presidente de Arsat, ya había anunciado un acuerdo con esta empresa.

«El acuerdo le da el negocio a la empresa Hughes, que se queda con la carga útil del satélite, es decir, todo aquello que va dentro del satélite y que se utiliza en términos tecnológicos para la prestación de los servicios de telecomunicaciones. En términos estratégicos, el negocio se le da a la empresa Hughes», explicó Hurtado. Para el investigador, la administración de Cambiemos, a diferencia de lo que consideran el resto de las naciones, no considera al sector satelital “como un sector estratégico”. “Poner un sector estratégico en manos de una consultora norteamericana habla de la tendencia», denunció el especialista.

Para Hurtado, el objetivo del Gobierno va de la mano con la desregulación de las telecomunicaciones. «Claramente es una política que tiende a dejar el negocio en manos de una empresa norteamericana, que va en la misma tendencia de lo que vienen haciendo de desregular el negocio de telecomunicaciones», agregó el investigador.

«No hay nada mejor que la soberanía tecnológica para que nuestras empresas puedan hacer negocios de alto valor agregado, generar fuentes de trabajo, abrir un mundo de tecnología para nuestros ingenieros, para nuestros técnicos, para nuestros operarios, y eso significaba que en cinco o diez años Argentina podría estar, además de prestando servicios, exportando satélites de telecomunicaciones», explicó Hurtado, quien concluyó: «Estados Unidos no entregaría la NASA a una empresa extranjera. Sería impensado que Alemania, Francia, EE.UU., Japón o China entregaran las comunicaciones satelitales a una empresa de otro país. Sería un escándalo»

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