Macri apunta a la flexibilización laboral, a pedido de las multinacionales durante el «mini Davos»

En la tarde de ayer el presidente Macri volvió a dar muestras de estar a favor de flexibilizar el mercado laboral, un eufemismo para empeorar las condiciones de trabajo de los empleados en favor de los empresarios, otra de las condiciones que los empresarios extranjeros le impusieron al presidente Macri (que piensa como ellos) en el llamado Mini Davos, para que finalmente lleguen las inversiones productivas.

La flexibilidad laboral está relacionada con las medidas de regulación del mercado laboral en lo referente a la libertad de contratación y el contrato individual de trabajo, para flexibilizar los mecanismos logrados por los sindicatos en el siglo XX, esperando con ello mantener el crecimiento de todo el sector privado.

¿Pero qué fue lo que dijo ayer el Presidente? En una forma inteligente de mezclar un reclamo válido y genuino con otro que no lo es, Macri apuntó a la necesidad de la «renovación gremial» y advirtió sobre la necesidad de volver a «discutir todos los convenios laborales».

Pero estas dos cuestiones no van de la mano, es decir, la renovación dirigencial de gran parte del gremialismo nacional es, probablemente, un reclamo genuino y que amplios sectores de los trabajadores buscan con las mejores intenciones, siendo que hay gremios que están conducidos desde hace 30 años por las mismas caras.

Pero hay dos salvedades: Ni el presidente tiene derecho a meterse en una interna gremial para conducir un sindicato, ya que son autogobernados y son los trabajadores quienes eligen en elecciones a su conducción; ni la renovación gremial tiene por qué estar relacionada con rediscutir los convenios laborales, que son conquistas de los trabajadores y no de una cúpula dirigencial que se entronizó en el poder sindical.

De esta manera el presidente se metió en la interna de los sindicatos por un lado, y lo que es peor, ya empezó con la maquinaria (al menos discursiva) en pos de volver vulnerables a los trabajadores frente a las empresas, tal como hizo el expresidente Menem en los años 90, uno de los pilares de la larga noche neoliberal.

Sebastián Valerio

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